¿Qué es la SomatoSofía?

El término SomatoSofía surge del encuentro con mi pareja Eduardo Gómez Haedo. Más allá del encuentro personal que nos significa querer vivir una vida juntos, encontrarnos fue también encontrar a alguien que entiende lo que es vivir entre dos mundos que te apasionan en igual medida: el del conocimiento somático, donde se valoran la intuición, la corporalidad, el pensamiento lateral, el sentir, y el del conocimiento intelectual, donde la razón, la discriminación, el debate, la teoría, los mapas conceptuales y los paradigmas de conocimiento son estandartes a seguir.

El término SomatoSofía hace alusión a esta unión de lo vivencial, práctico, y corporal, vivido desde un amor por la experiencia directa del Soma, con el afán de cuestionar para entender, explicar, de-construir, y así mapear la realidad y la percepción desde ese amor por el conocimiento en sí mismo, la Sofía.

Permítanme explicar cómo llego yo a esto.

Un poco de mi historia…

De niña mis compañeros de escuela me llamaron nerd simplemente por ser inteligente, porque me gustaba pensar y estudiar, porque me importaba entender, y porque eso se reflejaba en buenas calificaciones.

Transcurrí toda mi infancia y adolescencia bajo ese estigma. En ciertos círculos era un valor, algo que abanderar. En otros círculos era como un mal karma, algo que esconder, algo vapuleado y criticado. Una vez que hube salido de la mezquindad de los niños y los adolescentes, la crítica externa a mi placer por pensar no desapareció, sino que pasó a esconderse en frases como: “sos demasiado cabeza”, “pensás demasiado”, “no lo razones, fluí más”, “no trates de entenderlo, sentí”, y cosas similares.

Elegí estudiar teatro como primera carrera al salir de la secundaria. Gracias a mis buenas calificaciones, conseguí una beca total y me fui a USA a cursar 4 años en un Liberal Arts College. Lo interesante de esa formación es que me exigía un delicado equilibrio entre lo mental y lo práctico. Elegir hacer mi especialización en teatro no me eximía de tener que tomar materias en ciencias naturales, matemáticas, ciencias sociales, humanidades, deporte, y adquirir una segunda lengua (en mi caso una tercera).

Al presentar mi tesis en actuación, a la performance en sí le acompañaba una investigación en profundidad de mi personaje desde lo histórico, lo social, el lenguaje verbal y corporal, etc. Pero, como me recordaba mi tutor de tesis una y otra vez, toda mi investigación teórica no valía de nada si en definitiva no se veía destilado en mi accionar en escena, en la creación en carne viva de mi personaje. Esto me marcó a fuego, ya que le tomé alergia a la intelectualización al pedo, o sea, la teoría que no se baja a tierra y se vuelve carne.

Al volver a Uruguay me adentro en el mundo de las técnicas somáticas y de movimiento, y me encuentro muchas veces con un gran prejuicio contra el pensar, algo que en sí me resulta altamente peligroso. Entender lo que hacemos y por qué lo hacemos así, y sobre todo explicitar las premisas desde las que partimos y el mapa conceptual que manejamos, es a mi parecer básico para no creernos que nuestra forma de ver la realidad es la verdad absoluta.

Claro, explicitar nuestro paradigma lo deja abierto a la crítica, porque ningún mapa de la realidad es completo y siempre hay algo que no estamos viendo o teniendo en cuenta. Pero esa crítica, si se sabe recibir, nos alimenta y nos ayuda a crecer, a expandir los límites de nuestro mapa y a rellenar los espacios que estaban vacíos.

A su vez, no puedo olvidar jamás lo que me dijo mi tutor de tesis: si lo que estudias e investigas no aparece en tu accionar, no has aprendido nada y no es más que una linda teoría.

Esto es algo que tengo muy presente cuando voy al mundo de lo científico y lo académico, lugares donde se valora el conocimiento pero muchas veces se confunde con cantidad de títulos y publicaciones acumuladas. Lamento decirlo, pero me cuesta mucho respetar a un kinesiólogo que no se mueve, porque el conocimiento del movimiento no puede venir solo de los libros y de la observación del movimiento del otro.

Será por esto que la disciplina académica que más respeto es la antropología. En el corazón de la antropología se encuentra la experiencia directa del antropólogo en el campo, encontrándose con el estallido de sus teorías contra el duro muro de la realidad mutante; pero no por ello abandonan su afán por mapear la realidad y volverla más inteligible, traduciendo entre culturas lo intraducible.

En definitiva, SomatoSofía es nuestro intento, el de Eduardo y el mío, cada uno desde sus intereses y su idiosincrasia, de surfear la ola limítrofe entre el conocimiento directo y el indirecto, entre la práctica y la teoría, entre el movimiento y la quietud, entre la conciencia y la inconsciencia, entre el cuerpo y la mente; es nuestro bravo intento de mapear la inefable dualidad unitaria de la experiencia humana encarnada.

Bienvenido al viaje.

– Victoria

2 comentarios

  1. Barbara Lachman dice: Responder

    Keep it coming. We love it and join you in your path.

    1. Victoria Stanham dice: Responder

      Thank you Barbara! I’m so honoured that you follow my blog. You are the one who got me started down this fascinating road. <3

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