Cómo realizar correcciones posturales duraderas

Cuando nos descubrimos algún “defecto” postural o gestual la reacción habitual es tratar de impedirnos hacerlo o tratamos de hacer lo opuesto para contrarrestarlo. El ejemplo más común es obligamos a llevar los hombros hacia atrás y ponernos derechos cuando nos descubrimos encorvados. Esta “solución” no dura mucho tiempo.

Quizás esta no es la mejor manera de abordar el problema. Tengo una sugerencia alternativa.

¿Y si consideramos que el “defecto” en verdad cumple una función? Si sabemos o descubrimos qué función es esa, podemos encontrar otras formas de cumplir esa función. El “defecto” pasa entonces a ser una opción más dentro de varias que tenemos a disposición para cumplirla.

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