La relación entre el dolor de cuello y la postura

Cabeza, Cuello y Pecho… un equilibrio dinámico y complejo

Cuando estás en posición vertical (sentada o parada) tu cabeza debería alinearse, sobre un cuello largo y muy levemente arqueado, con el centro de tu cintura escapular. La cintura escapular (las estructuras que forman tus “hombros”) consiste principalmente de dos omóplatos (escápulas), unos huesos triangulares y chatos que se ubican a derecha e izquierda de la zona superior de tu espalda, y de dos clavículas, unos huesos largos y finitos que se ubican a derecha e izquierda de la zona alta de tu pecho. Omóplatos y clavículas son puntos de inserción para gran parte de la musculatura que mueve tu cuello.

Cuando tu cabeza se alinea naturalmente con el centro de la cintura escapular se genera una muy leve curvatura hacia adelante del cuello a la que se le llama la “lordosis” cervical natural, y el peso de la cabeza (aprox. 6kg) puede ser sostenido sin mayor dificultad por las estructuras del cuello. Cuando esto ocurre, en la Técnica Alexander se suele hablar de que tenemos un “cuello libre” o una “óptima relación cabeza-cuello-espalda” (control primario).

Podríamos imaginar que el cuello y la cabeza son como una palmera, y la cintura escapular y las primeras 3 a 5 costillas y vértebras son la maceta que le da base a la palmera. Si la maceta se alinea con su boca hacia arriba, la palmera puede crecer hacia el cielo con curvas suaves y mínimas.

Si la maceta se alinea con su boca hacia adelante (como suele ocurrir en los casos de hombros redondeados y caídos hacia adelante), la base de la palmera ahora apunta hacia adelante, por lo que el tronco de la palmera debe curvarse bruscamente hacia atrás para poder luego ir hacia arriba, generando una acortamiento y acentuación de la curva lordótica del cuello por detrás.

La “negligencia” postural generalmente resulta en la posición de cabeza adelantada (cabeza de tortuga) en la que el peso de la cabeza cae muy por delante del eje vertical del cuello. Esto no significa que se ande mirando el piso, sino que justamente, para mantener la mirada en el horizonte, se adelanta el mentón y se acorta el cuello por detrás en una hiper-extensión de las cervicales.

Esta acentuación de la curva lordótica del cuello, que resulta de la posición adelantada de la cabeza asociada a una hiper-cifosis torácica (joroba o jiba) en la que las articulaciones de la porción baja del cuello se flexionan hacia adelante y las de la porción alta del cuello se extienden hacia atrás, es uno de los “defectos” posturales más comunes de la columna cervical.

La posición de cabeza adelantada aumenta exponencialmente las fuerzas compresivas sobre los tejidos de la región del cuello, en especial de las articulaciones facetarias de las vértebras que acaban por deformarse, y adaptaciones musculares de los músculos suboccipitales (los que unen la cabeza a las primeras dos vértebras cervicales) que tienden a acortarse crónicamente.

La “des-alineación” de la columna cervical y de las regiones adyacentes pueden afectar también los patrones de movimiento del cuello y de los hombros. Si se mantiene en el tiempo, las personas con posición adelantada de la cabeza pueden desarrollar dolores de cabeza tensionales crónicos, o incluso migraña unilateral.

Estrés postural cervical… algo de todo los días.

El cuello y su columna cervical están expuestos a grandes cantidades de estrés diarios. Constantemente rotamos, flexionamos, extendemos y trasladamos cabeza y cuello: a) para orientarnos en el espacio mediante el reposicionamiento de los órganos de la vista y el oído, b) para acomodar los cambios de alineación de la columna torácica que también se flexiona, extiende, rota y traslada según lo que estemos haciendo, y c) para sostener el peso de la cabeza misma y de los brazos.

El lenguaje corporal habitual también puede influir sobre la alineación del cuello. Las personas que inconsciente y constantemente utilizan su cabeza, cuello y hombros para gesticular o como parte de su estrategia habitual para hablar, reír, leer, trabajar en la computadora, comer, o beber agregan estreses adicionales a la región cervical.

Estas actitudes (posturas y gestos) pueden exacerbarse aún más cuando la persona utiliza lentes para poder leer, en especial bifocales, o cuando hay adaptaciones de movimiento y postura establecidos en respuesta a un uso asimétrico de los ojos, una pérdida de audición en un oído, o un problema de equilibrio asociado al sistema vestibular. En estos últimos casos se puede incluso observar una desviación lateral y/o rotacional del cuello.

Reeducación Postural Tóraco-Cervical y de la Cintura Escapular

Si se reeduca el uso del cuello, la columna torácica y los hombros, podemos lograr cambios posturales que disminuyan las cargas compresivas sobre las estructuras de la columna cervical.

Reeducar el uso del cuello es un desafío en sí mismo por varios factores. A nivel estructura y funcional, por ejemplo, intervienen un gran número de segmentos articulares, esos segmentos tienen varios y variados grados de libertad, y además influye la alineación (estructural y funcional) de la columna torácica y la cintura escapular.

Una reeducación del uso de la región cervical debe tener en cuenta todas esas regiones, además de la alineación general de toda la columna vertebral y del tronco en general, el uso de los brazos (asegurar que no hayan movimientos compensatorios del cuello durante el uso de los brazos), y la calidad del patrón respiratorio.

Con respecto a esto F.M. Alexander (creador de la Técnica Alexander) explica en el libro “The Expanding Self”:

“… en nuestro trabajo, no es simplemente cuestión de relajar el cuello. Eso es un punto de vista equivocado. El punto es dejar de hacer con el cuello lo que debería hacerse con los brazos, las piernas, etc.”

La salud de tu cuello es tu responsabilidad. El movimiento consciente te devuelve a la vida.

Escrito por: Victoria Stanham
Para: SomatoSofia

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Fuentes consultadas: