El hábito de postergar

La palabra «postergar» viene del latin y significaría literalmente «detrás de la espalda».

Postergamos, o sea «ponemos donde no lo podemos ver» o «dejamos para atrás», aquello que no queremos mirar.

No lo queremos mirar porque nos incomoda, nos duele, nos molesta.

El hábito de postergar es haber hecho automático el esconder(me) lo que no me gusta, en vez de mirarlo con honestidad.

El mundo está lleno de distracciones, y es fácil caer en el hábito de «dejar para después… para cuando tenga ganas».

Un hábito no es más que una respuesta automática a un estímulo específico, cuyo objetivo es simplemente hacer del aquí y hora más cómodo… o sea, nuestros hábitos nos evitan el dolor.

Automatizamos el ahogar el mínimo indicio de incomodidad, dolor, aburrimiento con estímulos de efecto rápido (aunque corto).

Las «redes» sociales (amén de lo positivo que puedan aportar) cumplen muy bien su función de «red», en la que caemos como pescados cada vez que queremos evitar un «algo» que nos incomoda.

El hábito de postergar es el hábito de distraerse del dolor presente.

¿Pero de qué dolor estamos escapando?

Cuando tenemos pendiente una tarea que no nos apetece, el simple acto de pensar en ella hace que los centros de dolor en nuestro cerebro registren una señal y activen mecanismos para anestesiar la señal.

En otras palabras, lo que duele no es la tarea si no la anticipación de la tarea.

Y estamos contruidos y cableados para evitar el dolor y buscar el placer. No estamos cableados para pensar a largo plazo; hay una parte bastante básica nuestra, arcaica, que no se proyecta más allá de la situación presente y cómo salir del dolor o prolongar el placer.

Por eso, el hábito de postergar se comporta tal cual una adicción: que no es más que esta parte nuestra cumpliendo su cometido.

Para cambiar el hábito de postergar (como para cambiar cualquier hábito) hace falta darse tiempo para mirar la situación completa. ¿Qué es lo tan terrible de lo que tenemos que hacer? ¿Cómo podemos hacerlo menos terrible y más manejable?

Sabiendo que lo que más duele es la anticipación de la tarea y no lo tarea misma, ¿cómo podemos hacer para romper la inercia y dar el primer paso?

A veces, lo importante es «sacarle la sábana al fantasma» antes que nada, mirar de frente lo que nos da miedo y tratar de entender y escuchar a qué responde eso. Cuando el fantasma pierde su sábana muchas veces desaparece con él la resistencia a realizar la tarea.

Pero otras veces hay que siplemente arremangarse y arrancar… la inercia se rompe con un golpe fuerte de energía que después ya deja las cosas andando solas y sin fricción.


Artículo inspirado en el quinto capítulo del libro A Mind For Numbers: How to Excel at Math and Science (Even If You Flunked Algebra) de Barbara Oakley, Ph.D.

Image credit: Photo by Andy Køgl on Unsplash


Posts de mi página de Facebook @victoriastanhamsomatosofia relacionados a este artículo:

Un hábito es una rutina, una respuesta automática del sistema a una señal aprendida.Un hábito es un fragmento…

Gepostet von Victoria Stanham – SomatoSofía am Montag, 24. Juni 2019
Los hábitos tienen mala prensa.
Los hábitos pobrecitos son siempre calificados de buenos o malos.
Los hábitos son circuitos automáticos de acciones encadenadas que cumplen un objetivo/propósito… y si los tenemos es porque el propósito es cumplido satisfactoriamente.
Si no te gusta alguno de tus hábitos, hay que encontrar qué propósito cumple, porque no lo podemos desenraizar sólo porque no nos gusta.

Para aprender nuevas habilidades o nuevos conceptos hay que hacer 2 cosas secuencial y repetidamente:1) Sesiones…

Gepostet von Victoria Stanham – SomatoSofía am Mittwoch, 26. Juni 2019
Otro breve recuerdo de que hay que estudiar de a poco, arrancar con tiempo y descansar. El aprendizaje es una carrera de largo aliento, no son los 100m llanos.

¿Por qué es tan tentador postergar el momento de estudio y práctica?Interesantemente, cuando cedemos al deseo de…

Gepostet von Victoria Stanham – SomatoSofía am Freitag, 28. Juni 2019
¿Por qué evitamos la tarea?
A veces es simplemente un hábito de no «incomodarnos»… pero a veces no es tan simple. A veces no hacemos la tarea porque algo adentro nuestro se rehusa a hacerlo, a hacerlo de la forma que lo hacemos siempre, o desde el «lugar» desde el que lo hacemos.
Cuando hay una tarea que postergamos eternamente, cabe preguntarse a qué le estamos huyendo en verdad.

El Hábito de Postergar es una AdicciónEl patrón de "dejar para después" funciona así:1. Piensas o recuerdas que…

Gepostet von Victoria Stanham – SomatoSofía am Montag, 1. Juli 2019
El hábito de postergar es también el hábito de no mirar lo que nos pasa, es el hábito de escaparnos por la fácil (que a la larga nos complica, pero es fácil ahora).

El hábito de postergar lo displacentero (y sustituirlo por algo placentero aunque inútil) funciona como una adicción, ya…

Gepostet von Victoria Stanham – SomatoSofía am Mittwoch, 3. Juli 2019
Repasar esto me ha hecho más consciente de las tareas que venía (y en algunos casos sigo) aplazando «para mañana»… no son grandes cosas: llamados, trámites, arreglos…
Cada uno me da un particular «auch» de incomodidad el sólo encararlo.

La incomodidad que nos genera PENSAR en hacer algo que no nos gusta en general es peor y consume más tiempo y energía…

Gepostet von Victoria Stanham – SomatoSofía am Freitag, 5. Juli 2019
Lo más difícil es arrancar, romper la inercia.
Es lo que lleva más energía.

Comentarios

  1. Mabel Martinez Golino

    Esta excelente Victoria tenes un libro que hayas escrito??? Bueno saludos y muchas gracias por mandarme en mails tus escritos

    1. Autor de la
      Entrada
      Victoria Stanham

      Hola Mabel! Disculpas la demora en responder tu comentario. Gracias por tus palabras. No he escrito ningún libro aún. Por ahora me inspiro en lo escrito por otros para agregar quizás algo a la conversación sobre el tema desde mi experiencia y perspectiva.

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