Flexibilidad Mental

Tenemos dos muy diferentes formas de procesar la información que recibimos del entorno, o sea, tenemos dos formas de pensar: en modo enfocado o en modo difuso.

El modo enfocado de pensar es a través de la concentración de la atención sobre la información que queremos procesar. Es un razonamiento más o menos lineal, en el que asociamos la información nueva a categorías más o menos obvias y lógicas.

El modo enfocado es el que usas por ejemplo cuando estás siguiendo instrucciones, cuando escribes un informe, cuando lees un mensaje.

El modo difuso de procesar información es más oblicuo, o sea, el procesamiento ocurre por fuera de nuestro foco de atención presente, en la periferia de nuestro pensamiento conciente. El pensamiento difuso es más holístico que detallado, más intuitivo que lógico, más vago que definido.

El modo difuso es el que se prende y te trae «insights» en la ducha, en el omnibus camino al trabajo, cuando sales a caminar, cuando no estás pensando en nada en particular.

Puedes imaginar ambos modos como los ajustes de luz en una linterna: el modo enfocado es penetrante pero acotado, un haz de luz que llega lejos pero va en línea recta, te ayuda a distinguir claramente un objeto; el modo difuso es amplio pero vago, un haz de luz que abarca mucha superficie pero que no penetra agudamente en la oscuridad y con el que ves las siluetas esbozadas de muchos objetos.

Para aprender (y aprehender) nuevas informaciones debemos ser «flexibles» en nuestros modos de pensamiento, o sea, debemos ser capaces de pasar libre y alternadamente del modo enfocado al modo difuso para resolver problemas y comprender conceptos.

Nuestro sistema de pensamiento (nuestro cerebro si queremos localizarlo en un órgano concreto, pero cabe recordar que «pensamos» con todo el cuerpo) no puede estar deliberadamente en ambos modos de atención simultáneamente, pero el modo difuso puede quedar rumiando un tema mientras tú enfocas tu atención conciente en otro tema.

De hecho, para resolver problemas y descifrar nuevas ideas es importante no sólo focalizar la atención en un primer momento sobre el asunto, sino que es igual de importante poder «soltar» el asunto y quitarlo del foco de atención por un período, para que el modo difuso pueda trabajar con la información libremente y a su manera.

Para realmente adquirir conocimiento y volverlo utilizable es clave que nos demos el tiempo para poder utilizar ambos modos de atención y pensamiento en nuestros procesos de aprendizaje.

Cuando comprimimos el estudio a períodos cortos e intensos y luego abandonamos la materia por completo (como cuando estudiamos a prepo para un examen, o tomamos un curso formativo pero luego no volvemos a revisar los apuntes) la información adquirida sólo pasa por el modo enfocado, sin oportunidad de deambular por el modo difuso e interconectarse con otros conocimientos previos. Esto hace que los nuevos conceptos queden endebles y poco matrizados en nuestro sistema, y serán prontamente olvidados y deshechados al no pertener a una red interconectada más amplia dentro de nuestra matriz de conocimientos sobre el tema.

La flexibilidad atencional es clave a la hora de aprender nuevos conceptos y resolver problemas para los cuales no poseemos patrones nuerales preestablecidos que nos ayuden a guiar el pensamiento.

Uno de los mayores riesgos del hiper-foco y de los hábitos de pensamiento es caer en el efecto Einstellung. El efecto Einstellung se refiere a quedar atrapado y atascado en un encuadre mental que no nos permite resolver un problema o entender un concepto porque nos hemos ensañado en abordar el tema de una forma inapropiada o directamente errada.

Es en estos casos que el saber «soltar» el asunto y pasarlo al modo difuso, mientras nos enfocamos en otra cosa (cuanto menos relacionada al tema tanto mejor), es extremadamente útil. El modo difuso nos permite acceder a otras áreas de conocimiento y abordar el asunto desde perspectivas no-lineales, mirando la globalidad del tema con ojos frescos.

Para aprovechar este conocimiento sobre los modos atencionales es clave empezar a reconocer cómo se «siente» cuando estamos en un modo o en el otro.

Cuando estás pensando concientemente sobre un problema estás en modo enfocado, y el modo difuso está bloqueado. ¿Cómo se siente en tu cuerpo el modo enfocado?

Cuando estás en la ducha (o caminando por la playa o haciendo la cama) y se te ocurrió de repente una idea genial sobre cómo solucionar un problema del trabajo estabas en modo difuso. ¿Cómo se siente en tu cuerpo el modo difuso? ¿En qué se diferencia del modo enfocado?

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Artículo inspirado en el segundo capítulo del libro A Mind For Numbers: How to Excel at Math and Science (Even If You Flunked Algebra) de Barbara Oakley, Ph.D.

Image credit: Photo by Annie Spratt on Unsplash

Comentarios

  1. Iliana camacho

    Hola Victoria!
    Me encantó!
    Muy interesante!
    Me gustaría saber cómo se siente en mi cuerpo ambos modos!
    Iliana
    😘😘

    1. Autor de la
      Entrada

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