Kinestesia: Conciencia en Movimiento

Algunos principios de movimiento en las técnicas somáticas

Nuestros estilos de vida y trabajo tienden a llevarnos al sedentarismo y a la alienación corporal.

Pasamos gran cantidad del día sentados realizando funciones mentales en situaciones de bajo desafío al equilibrio kinésico. Nos sentamos en sillas que nos permiten «colapsar» posturalmente sin consecuencias traumáticas inmediatas. Sin el desarrollo del «oído kinestésico» (escucha corporal; propiocepción) no nos percatamos de las consecuencias fisiológicas instantáneas que acompañan estas actitudes corporales: el colapso y la tensión dificultan todas las circulaciones/comunicaciones en el sistema.

En el mejor de los casos, intentamos compensar nuestra obligada quietud con programas de ejercicio físico más o menos funcionales. La gran mayoría de estas prácticas son invalorables e insustituibles en cuanto a sus beneficios cardiovasculares, anímicos, para el desarrollo de la fuerza y la resistencia (indispensables para la sensación de vigor y energía) y por su componente social y lúdico. Sin embargo, gran parte de estas formas de ejercicio físico no brindan las mejores condiciones para el desarrollo de la conciencia/escucha kinestésica, la cual es indispensable para el desarrollo de la inteligencia kinésica.

Importancia de la conciencia kinestésica

La palabra griega «kiné» significa «movimiento». De allí que la energía cinética (o kinética) es energía en o del movimiento. La palabra griega «estesia» está relacionada a la «capacidad de sentir y percibir sensaciones». De allí que la estética es la ciencia del conocimiento sensible.

La escucha o conciencia «kinestésica» es entonces la habilidad de «estar presente» en el cuerpo de forma de ser capaz de registrar cómo-se-mueve y cómo-se-siente-cuando-se-mueve el cuerpo.

La falta de desarrollo de la conciencia kinestésica genera desconexión sensitiva con el propio cuerpo. A su vez, esto lleva a la incapacidad de registrar los innumerables pedidos del cuerpo de cambiar o ajustar la posición, de estirarse y movilizarse y de expresarse físicamente (en movimientos y gestos). Ignorar estos pedidos del cuerpo de expresar su lenguaje kinésico conlleva una propensión a la tensión (psico)física, que a la larga o corta deviene en dolor, lesiones y cambios adaptativos y degenerativos en los tejidos.

Desarrollo de la conciencia kinestésica para el desarrollo de la inteligencia kinésica

En el desarrollo de la percepción kinestésica, al igual que con cualquier otro tipo de desarrollo perceptivo, el grado de destreza o agudeza perceptiva está en la capacidad de notar diferencias cada vez más sutiles.

En el movimiento, esto significa que es necesario ir lento, prestar atención y disminuir el esfuerzo para aumentar la sensibilidad. El desarrollo de la percepción kinestésica no puede hacerse por tanto en ejercicios ejecutados en «piloto automático» o con estímulos sensoriales que compitan con llevar la atención al canal sensorial propioceptivo. El desarrollo de la percepción kinestésica requiere un trabajo que enfatice la sutileza y discriminación kinestésica, el centramiento psicofísico (atención en el cuerpo), la precisión del gesto y la curiosidad.

Una vez agudizado el «oído kinestésico» ya se pueden introducir desafíos e interferencias para obligar al cuerpo a utilizar su afinada percepción en la resolución de situaciones más complejas de movimiento, estabilidad y atención. Todo esto deviene en un aumento de la inteligencia kinésica.

Inteligencia kinésica y desarrollo de la atención

 «Construir» inteligencia kinésica es el proceso de desarrollo de una conciencia corporal agudamente afinada que lleva a la destreza física, y que se realiza mediante el «despertar» sensitivamente áreas del cuerpo (del mapa corporal) previamente «anestesiadas».

Para aumentar la cinestesia y la propiocepción es necesario cultivar un estado de atención que permita realizar los movimientos deliberadamente, prestando atención. Durante el movimiento el flujo de información es bi-direccional: el sistema nervioso central organiza el movimiento de las estructuras del cuerpo, y el movimiento del cuerpo organiza a su vez la estructura/arquitectura del sistema nervioso central.

Moverse distraídamente, en «piloto automático», interrumpe la comunicación de sensación al sistema nervioso central el cual entonces no «aprende», no ajusta en base a la nueva información y no cambia. El sistema seguirá entonces ejecutando los patrones habituales de movimiento, contribuyendo al hábito de «entumecimiento» sensorial, el cual eventualmente lleva a la disfunción kinésica la cual aumenta las probabilidades de lesión.

Los estados mentales atentos y curiosos atraen nueva actividad neuronal fomentando la neuroplasticidad.

La neuroplasticidad es la capacidad del sistema nervioso central de «re-cablearse» mediante el desarrollo de nuevas conexiones neuronales. Los nervios y neuronas se «encienden» allí donde la atención les «llama», por lo que fomentar una actitud lúdica, curiosa y exploratoria durante nuestras prácticas de movimiento estimularía el desarrollo de la destreza tanto física como mental.

Las funciones mejoran a medida que el sistema descubre (mediante la exploración curiosa, abierta y sin miedo al error) nuevas opciones más eficientes.

Todo esto deviene en un movimiento fluido que utiliza la cantidad justa y coordinada de esfuerzo para cada gesto y que por momentos nos permite entrar en el estado de «flow»: ese estado de absorción enfocada en el momento presente en la que esfuerzo y desafío se equilibran, logrando una integración del cuerpo en su ambiente, una reconexión con es estado de «siendo».

Lento, liviano y preciso

Durante el trabajo de re-educación kinestésica se trabaja coordinando patrones de movimiento y estabilidad muy precisos. Este trabajo fino y detallista es un pre-requisito para el cambio ya que es el pedido de precisión lo que nos ayuda a descubrir o develar los patrones psicomotrices débiles, las áreas ciegas en el mapa corporal, que se manifiestan en nuestros patrones habituales de compensación psicomotora.

Reducir la fuerza y la velocidad aumenta la sensibilidad del sistema nervioso central, ya que este prioriza el «sentir» sobre el «hacer», y con ello aumenta la capacidad de percibir diferencias, requisito esencial para el aprendizaje. Es por esta razón que en la re-educación del movimiento se trabaja a velocidades lentas y con cargas bajísimas, de forma de brindarle al organismo las mejores condiciones para el aumento de la percepción kinestésica. 

Movimientos de cuerpo-completo

Todo programa o sistema concebido y diseñado para recuperar una alineación postural más óptima y unos patrones de movimiento más eficientes generalmente trabaja en base a una serie de principios que entrelazan el desarrollo de la escucha kinestésica con la ejecución de patrones de movimiento de «cuerpo completo».

En un proceso de re-educación postural-kinésica de corte somático, el principio fundamental que cualquier gesto o movimiento debe cumplir es que sea «total», o sea, que involucre a todo el sistema en todos los niveles. Es por ello que en el nivel anatómico se tiende a enfatizar el abordaje de las largas cadenas miofasciales en movimientos funcionales e intuitivos como los de los animales o los del neurodesarrollo postural evolutivo del bebé.

Centramiento, equilibrio y respiración

Centrarse y equilibrarse es poder coordinar con gracia, elegancia y eficiencia los movimientos que desplazan el centro de gravedad del cuerpo. Esto implica coordinar funcionalmente las estructuras distales y proximales y equilibrar funcionalmente los tejidos profundos y superficiales.

Para lograr esto es indispensable restaurar la coordinación de la respiración (ventilación) de forma que se pueda generar una correcta pre-activación estabilizadora del «core» profundo, mediante un adecuado control de la presión intra-abdominal.

Cuando se da esta pre-activación estabilizadora, aparece la sensación de que todos los movimientos emanan del centro (centrífugos) y vuelven al centro (centrípetos). El “core” funciona con un real centro de organización y relevo de las fuerzas que lo atraviesan, logrando así gestos globales y un desarrollo muscular equilibrado y bien coordinado.

El foco sobre la respiración logra a su vez traernos al momento presente, al gesto del momento en interacción con el ambiente. 


Artículo parcialmente inspirado en la lectura del capítulo «Introduction to the Pilates Principles» del libro Functional Anatomy of the Pilates Core de Evan Osar y Marylee Bussard

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