El arte y la ciencia del cambio

Principios esenciales del Focusing[1]

El proceso de focusing fue descubierto en la década de 1960 (y posteriormente elaborado en forma de pasos replicables) por Eugene Gendlin en base a una investigación sistemática de la pregunta: ¿Qué hace que un proceso de psicoterapia funcione?

Su conclusión fue que el cambio subjetivo acontece cuando ocurre un proceso de “focusing” dentro de la persona, entendido éste como el acto de entrar en contacto con el flujo del “experienciar” personal. El “focusing” es por tanto un proceso de cambio.

Notando que los pacientes que cambiaban eran los que natural y espontáneamente utilizaban este acto de entrar en contacto con un “algo interno” que les daba sentido, Gendlin se propuso estudiar el fenómeno para poder sistematizarlo y así poder enseñárselo a los pacientes que no lo traían como habilidad natural.

De esa investigación surge el “Focusing” como método específico para acceder al lugar interno que “sabe” lo que tiene sentido para cada persona en cada momento de su experiencia.

En otras palabras, al conectar nuestras funciones racional (lógica y secuencial) e intuitiva (holista y más-que-lógica) el proceso de focusing nos revela nuestra propia verdad.

Según Lucinda Gray, Ph.D., el Focusing está basado en las siguientes premisas:

1. El “experienciar” es un proceso continuo, que se percibe en el cuerpo, y del que surge el sentido personal (mi verdad, mi dirección vital).

2. El cambio es en esencia una experiencia corporal, por lo que un cambio real sólo existe cuando tenemos una experiencia en el cuerpo de que “algo cambió”.

3. Cuando un sentimiento-sensación (felt sense) es correctamente simbolizado a través de la palabra o imagen visual, sonora, o gestual-kinésica, el cuerpo reconoce el cambio y sentimos alivio (corporal); es así que la verdad interna es validada por la experiencia corporal.

4. Los sentimientos-sensaciónes son el lenguaje con el que el cuerpo nos comunica que algo en nuestro experienciar necesita ser atendido/conocido.  

¿En qué condiciones se da un proceso de focusing?

Según Gray, para que ocurra un proceso de focusing (y por tanto que ocurra un cambio en el experienciar) la función racional debe interactuar de una forma particular y específica con la función corporal: la interacción debe ser empática.

Esto quiere decir que nos debemos acercar a estos sentimientos-sensaciones cargados de sentido (Gendlin acúnea el término “felt-sense” para nombrar este sentir particular) con una actitud que no trata de cambiar lo que siento, sino que trata de conocerlo.

El “felt-sense” de una situación particular posee el sentido global que mi cuerpo le está dando a la experiencia, y cuando logro descubrir la palabra o imagen justa que simboliza esa sensación, el cuerpo confirma mi acierto aliviando la sensación. O sea, lo que cambia es el felt-sense mismo al ser (re)conocido, y por tanto cambia no sólo como nos sentimos, sino también cómo concebimos, y el sentido que le damos a la situación original.

Vale recordar que para realmente conocer algo debemos intentar acallar nuestros (pre)juicios sobre ello, nuestras historias e interpretaciones, y mirarlo con ojos frescos. Para ello debemos tomarnos el trabajo de estar presentes y dar tiempo para que “eso” devele, a su tiempo y forma, su definición, significado y sentido/dirección.

Podría decirse que cuando el cuerpo quiere comunicarle una verdad-experiencial a la mente consciente, éste se lo “avisa” en forma de sensaciones difusas, como olas sobre la superficie de un profundo lago. La función de la mente entonces es ser el discípulo que acude al llamado y pacientemente se sienta a la orilla del lago, esperando que las aguas se aquieten y aparezcan reflejados sobre la superficie los símbolos en los que el cuerpo condensó esa verdad experiencial.


[1] Artículo basado en “Essential Principals of Focusing” de Lucinda Gray, Ph.D., del libro Focusing – Learn from the Masters de la misma autora.

Image credit: Photo by Chris Lawton on Unsplash [Edited]