Los 3 componentes del cambio

El cambio es resultado de un proceso de movimiento direccionado en interacción constructiva con el ambiente.

El cambio, o transformación, es un cambio de paradigma o modelo de representación de la realidad. El cambio es por tanto un fenómeno interno al individuo, un hito de su percepción de sí mismo y el mundo.

Para que esta reconfiguración ocurra debe haber movimiento (eventos que se suceden).

Para que el movimiento lleve a un cambio paradigmático determinado debe tener una dirección particular que conduce a esa configuración.

Para que el movimiento ocurra en esa dirección (y no otra) debe estar en interacción constructiva (favorable) con el ambiente, o sea, el contexto debe favorecer el movimiento en esa dirección e impedir o dificultar el movimiento en otras direcciones.

Por tanto, el cambio se compone de…

Movimiento Intrínsicamente Motivado.

El movimiento visible es la manifestación explícita de la Motivación, o movimiento-implícito de la Vida.

Cuando queremos o necesitamos un cambio, es esta sensación de movimiento interno no explícito la que nos mueve a buscar cómo explicitarlo.

Dirección Explícitamente Reconocida.

La dirección del movimiento está implícita en la motivación.

Es nuestra tarea hacerla explícita, saber exactamente hacia dónde quiere moverse la Vida, y para eso es imperante aprender a escuchar adentro para poder manifestar afuera.

Proceso Constructivo de Interacción.

Para que el movimiento no se detenga es necesario que esté en Interacción Vital con el contexto, o sea, en interacción presente.

Para eso hay que construir interacción sobre lo que ya está en marcha en la dirección que queremos, y hay que fomentar las interacciones que facilitan el movimiento en esta dirección.

El resultado final de este proceso de movimiento direccionado es un CAMBIO DE IDENTIDAD, o sea, un cambio en el modelo de representación de la realidad.

Como docentes debemos tener presente que, más allá de los resultados visibles que tengan nuestros alumnos, lo que buscamos es fomentar en ellos un cambio en su percepción de sí mismos en relación con el ambiente.

Como docentes no podemos forzar, apurar, ni hacer ese cambio por ellos; ni siquiera podemos asegurar que el cambio ocurrirá.

Pero sí podemos ayudar a encontrar la dirección para la motivación intrínseca y generar un contexto de interacción constructiva que vuelva explícito el movimiento en esa dirección.