¿Qué es el cambio?

Distinguiendo entre cambio y movimiento

Hay una pequeña pero gran diferencia entre “cambio” y “movimiento”. Generalmente tendemos a usar los términos indistintamente. Pero me gustaría plantear un matiz de distinción entre ambos.

El “movimiento” es un cambio externo, observable y medible por un observador distinto a quien se mueve.

El “cambio” propiamente dicho es un movimiento interno, imperceptible al observador externo, pero total para quien lo experimenta en primera persona.

“Cambio” por lo tanto, lo defino como una perspectiva nueva y diferente sobre una misma situación. El cambio es interno, invisible, paradigmático.

“Movimiento” entonces lo defino como acciones, comportamientos, desplazamientos y exploraciones dentro de un mismo paradigma. El movimiento es externo, visible, pragmático.

Ambos son necesarios: el movimiento lleva al cambio y el cambio resulta en diferentes comportamientos (movimientos) observables.

Estoy releyendo el libro “Switch” de los hermanos Dan y Chip Heath. La palabra en inglés “Switch” hace alusión a un cambio propiamente dicho, una transformación en el modo, un movimiento total en la perspectiva.

Los autores reconocen que es difícil generar un cambio en el pensamiento y los valores… pero es posible lograr movimientos en el comportamiento… y eso eventualmente lleva al cambio.

Podemos elegir movernos, pero no podemos elegir cómo ni cuándo cambiar. El cambio es algo que ocurre y cuyas magnitudes son imposibles de predecir. El movimiento por otro lado es algo que podemos direccionar.

Por lo tanto, el libro “Switch” es sobre cómo entrar en movimiento y mantenerse en movimiento hasta que el cambio ocurra.

Los autores usan el modelo de Haidt sobre los tres aspectos a tener en cuenta para fomentar el movimiento: el jinete, el elefante y el camino. El “jinete” es nuestra mente racional y planificadora, el “elefante” es nuestra mente emocional y fisiológica, el “camino” son nuestras circunstancias y contexto.

Luego definen los problemas que acechan a los tres aspectos del movimiento: falta de claridad (jinete), falta de motivación (elefante), obstrucciones al flujo automático (camino).

La comprensión del problema/solución sin motivación no genera movimiento.

La motivación sin dirección se desgasta y tampoco genera movimiento.

Cuando hay claridad y pasión la cosa tiene el potencial para moverse más fácil. Pero si los pasos a dar están dificultados por las circunstancias o el contexto, los hábitos instalados igual nos mantendrán en el mismo lugar. Hay que limpiar el camino.

Cuando el siguiente movimiento es no sólo evidente, sino que además es el más facilitado por las circunstancias, el movimiento fluye.

En resumen: la vida es movimiento. Para fluir con la vida hay que fomentar el movimiento. El movimiento vital requiere dirección clara, motivación intrínseca (autopropulsión) y un camino sin obstrucciones.

Estar en movimiento es estar vivo… cambiar es vivir muchas vidas.

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