Un mapa de tu cuerpo

¿Qué es el cuerpo?

La mayoría de nosotros reconocemos nuestro “cuerpo externo”. Desde chiquitos sabemos que tenemos cabeza, tronco, brazos y piernas, y el “fosforito” es generalmente nuestra primera representación esquemática de nosotros mismos. De chiquitos también nos enseñaron los nombres de las “partes” de nuestro cuerpo; usando nuestros ojos y oídos veíamos la “parte” que nos señalaban, oíamos su “nombre” y listo, con un par de repeticiones grabábamos la definición de una nueva “cosa”.

Tenemos además un mapa interno de nuestro cuerpo, tal cual lo percibimos desde adentro. Internamente no mapeamos de forma tan “discreta” y ordenada, con partes claramente definidas. Nuestro mapa corporal interno se crea con nuestro movimiento, cuando las “partes” internas y externas se tocan, se frotan, se deslizan entre sí, van conociendo sus límites y extensiones, sus puntos de conexión y de separación. Sin movimiento y la experiencia táctil de presión interna y externa no seríamos capaces de construir nuestro “cuerpo interno”.

El problema es que, generalmente, las definiciones de nuestro “cuerpo externo” y la experiencia de nuestro “cuerpo interno” no concuerdan.

Tomemos como ejemplo el cuello. Todos podemos señalar nuestro “cuello” según se ve desde afuera, ese espacio entre tus hombros y tu mandíbula por delante y tu nuca por detrás, llamemos a este cuello-1. Si sabes algo de anatomía, sabrás además que tu “cuello” está compuesto por siete vértebras, y que la primera está aproximadamente en el punto medio del espacio entre tus dos oídos, llamemos a este cuello-2. Aquí tenemos el primer problema, tu cuello-1 y tu cuello-2 tienen largos diferentes; cuando te mueves ¿cuál cuello mueves? Otro detalle, separar al cuello del resto de la columna vertebral es una división anatómica arbitraria, creada no en función del movimiento sino respondiendo a otras necesidades. Hay quienes dicen que “funcionalmente”, o sea para el movimiento, el cuello comienza en la segunda o tercera vértebra torácica, llamemos a este cuello-3. Ya vamos tres cuellos, y podríamos seguir. Si pensamos desde los músculos, la extensión de la base del “cuello” empieza a confundirse con la parte de arriba de los “hombros” conformando un posible cuello-4. Como ves, la supuesta “realidad” es una misma, pero los “cuentos” que nos contamos para describirla no siempre son los mismos.

La realidad en la que vivimos es una construcción. Te relacionas con las cosas que tú has definido según tus necesidades y objetivos. Incluso quién crees que eres es tu propia construcción, según tus definiciones de tus límites, tus formas, tus extensiones. Nada existe sin ti para definirlo, el mundo existe en relación contigo.

No estoy diciendo aquí que nada en verdad existe, sino más bien que el Todo que sí existe es indefinido, fluctuante, fluido. Cada uno de nosotros le da forma, moldea esa realidad, y lo hacemos individual y colectivamente. La realidad es una construcción en proceso, factible a ser moldeada y remodelada.

Pero antes de remodelar debemos ver más claramente qué es lo que ya hemos formado. ¿Con qué cosas te relacionas? ¿Qué has creado? Todos tenemos cuerpo, pero no lo definimos de la misma manera. ¿Qué cuento te estás contando en este momento sobre tu cuerpo, su topografía y su capacidad de movimiento? El cuento que te cuentas, ¿es consciente? ¿Lo has revisado alguna vez? ¿Sigue válido tu mapa? ¿Se ajusta a tus necesidades actuales y los cambios que has vivido?

Cuando andamos por el mundo con mapas desactualizados o bien nos perdemos, o acabamos usando siempre la misma ruta conocida y trillada para no perdernos, lo cual obviamente nos limita. La mayoría de nosotros vivimos con mapas que presentan tanta profundidad y detalle como los “fosforitos” cabezudos que dibujábamos de niños. Todos nuestro movimientos responden entonces a ese mapa viejo, y acaban siendo chatos, esquemáticos, estereotipados.

Por suerte todos tenemos la capacidad de borronear y re-dibujar nuestros mapas. Y como toda gran obra de arte, es una tarea que nunca acaba, un proceso continuo de definición y re-definición personal. Dibujar, descartar y re-dibujar mapas es parte de la tarea de respondernos la pregunta, ¿Quién Soy? ¿Qué Soy? y ¿Qué y Quién Estoy Siendo?

Una de las “cosas” que todos hemos definido en algún momento es nuestra respiración.

¿Qué concepto tienes de ella? ¿Qué “partes” de tu cuerpo piensas o crees que están involucradas en esta relación? ¿Y qué “partes” de tu cuerpo sientes o experimentas que están involucradas? Cuidado, pensar y sentir no siempre concuerdan.

Si estás en mi lista de correos recibirás muy pronto un audio/video con un muy simple ejercicio que te ayudará a empezar a re-dibujar tu mapa corporal y el de tu respiración.

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Hasta la próxima.

Victoria