¿Por qué trabajar la respiración?

Respiración: una intricada conexión entre Postura, Movimiento, Estrés y Dolor

Postura, Movimiento, Estrés, Dolor y Respiración están tan interrelacionados que es casi imposible hablar de uno sin hablar de los otros cuatro. Postura, Movimiento y Respiración son prácticamente 3 aspectos de una misma cosa, ya que la respiración es el movimiento que construye tu postura. El dolor y el estrés son factores que: a) impactan negativamente sobre tu desempeño físico, mental y emocional, tu vitalidad, tu atención, y tu coordinación psicomotora, y b) muchas veces acompañan a una disfunción respiratoria.

¿Por qué trabajar la respiración?

A la mayoría de la gente seguramente no le interesa aprender a respirar mejor, por el acto en sí mismo. A no ser que tengas una disfunción respiratoria grave, o alguna condición que hace al acto mismo de respirar incómodo o doloroso, seguramente la forma en que respiras rara vez ocupe tu atención. Lo que sí seguramente te interese es solucionar tu problema con el dolor tensional, o tu tema con el estrés, falta de atención o cansancio, etc.

Sabiendo que la respiración es parte del cuadro general, y si existe la posibilidad que puedas influir sobre ese factor y cambiar, en cierto grado, el cuadro ¿no vale la pena intentarlo?

La respiración es algo tan básico que por lo general ni la notamos. Y sin embargo allí está, todo el tiempo. Esto significa que está implicada en TODO lo que haces. Si hay un factor común a todas tus alegrías y tristezas, éxitos y fracasos, es que durante ellas respiraste.

A veces pensamos que para cambiar algo tenemos que trabajar sobre las grandes cosas. Pero las grandes cosas no ocurren todo el tiempo, y cuando lo hacen son a veces tan grandes que no nos dejas espacio físico o psíquico para enfrentarlas con ecuanimidad.

Pero las cosas diarias, las que ocurren constantemente y sin llamar tu atención, las cosas habituales, esas son las que tienen suficiente poder de palanca para generar grandes cambios… de a poquito. Lo hacen silenciosamente, paulatinamente, como la gota que horada la piedra. Por eso no les prestamos atención, las pasamos por alto, hasta que notamos el efecto acumulado y nos preguntamos qué gran hecho habrá generado este gran cambio.

Piénsalo, respiras entre 20 y 25 mil veces al día. ¿Qué otra cosa haces con tanta asiduidad? Si estás repitiendo esa acción de forma disfuncional ¿te imaginas cómo te puede estar afectando? ¿De qué forma te estás construyendo? Y si aprendes a hacerlo un poco menos disfuncional, ¿te imaginas como esto podría tener reverberancias en todo lo demás? Todas las áreas de tu vida se pueden ver afectadas, para bien o para mal, según cómo respiras. Recuerda, es el factor común a TODO lo que haces mientras estás vivo.

La respiración es un movimiento físico, emocional y mental. Pero por sobre todo es un movimiento habitual. Es el movimiento que te construye día a día, segundo a segundo, respiración a respiración. Es tu relación con el entorno más básica, el acto que te define como ser vivo, tu soplo de vida, tu primer y último acto en este mundo.

[Continuará…]