Hay un respirar…

Hay algo en cómo respiramos, que nos quita calidad de vida.

Es como si respirar y soporte se peleasen. O respiras, o te sostienes. O eres libre de respirar, o eres libre de estar firme.

Debe haber otra manera… La he sentido a veces.

Es como un barril, es como si el aire mismo fuera tu soporte. Hay algo en nuestro centro, en el diafragma, en ese limbo entre lo líquido y lo gaseoso. El pistonear del diafragma tendría que ser una fuente de soporte, de potencia, de seguridad.

Pero es difícil… No sé bien por qué.

Es como que todo en mí quiere apretarse allí donde debería expandirse. Porque respirar de esa otra manera equivale a ser de otra manera. Porque implica otra forma de estar en el mundo, otra relación, otra postura, otro punto de vista. Cambia la totalidad.

Y respiro mientras escribo esto y lo siento un instante… y ya no, se me va.

Cuando esa otra respiración viene es como ser sirena, es descubrir que puedo respirar en el agua, que no tengo que contener el aire hasta subir a la superficie, que ya estoy en mi medio, soy el medio, vivo aquí.

Cuando esa respiración viene no soy yo que respiro… algo me respira. Soy una carpa beduina en el desierto, con el viento que entra la infla y se va. Y la carpa firme y flexible. Carpa y viento, forma y no forma.

Hay un respirar que nos funde y sostiene en el entorno. Hay un respirar que nos permite tener conciencia del espacio que ocupa nuestra atención en el gran todo mientras nos sentimos plenamente conectados al todo, parte del todo, el todo.

Hay un respirar que nos vuelve uno y todo. Hay un respirar de espalda amplia, que nos sostiene y nos a traviesa, nos expande y localiza. Hay un respirar que nos conecta aquí y a todas partes. Hay un respirar que nos da la capacidad de sentirnos integrados como unidad indivisible con la totalidad.

Hay un respirar que nos implica en el entorno. Hay un respirar que es reflejo de todo tal cual es ahora. Hay un respirar que es puro presente, pasado y futuro. Hay un respirar que nos vuelve TODO y NADA. Hay un respirar que es un juego de espejos.

Hay un respirar que nos participa en el entorno. Hay un respirar que nos vuelve parte del proceso, que nos da agencia activa. Hay un respirar que nos vuelve parte del todo, nos devuelve al ruedo. Hay un respirar que nos hace sentir como que somos aceptados, que hemos llegado a casa, que somos con todo lo que es, que estamos siendo.